Hace un par de días leí un tweet, que es lo que me ha incitado a escribir este post. Era una chica, contaba que los insultos que recibías en la infancia vivían contigo toda la vida. En ese momento, una mezcla entre rabia y alegría recorrió mi cuerpo, quizás es raro, pero es la mejor manera que se me ocurre para describir la sensación. Decidí retwitear ese tweet y poner un comentario, puse algo así como 'con confianza y valor todo se acaba superando, las personas que crean complejos en los demás es porque ellos no saben asumir los suyos propios', esa misma noche decidí subir un post a mi Instagram en el que puse una foto mía, y un texto al deslizar, en él que escribí exactamente lo mismo que ese comentario de twitter.
Os preguntaréis por qué os cuento todo esto, y, sí, os lo voy a contar. Desde pequeña, he sido una niña gordita, sin embargo, nunca me he ocultado o he me he avergonzado por ello. Poco a poco fui creciendo, según iban pasando los años, yo seguía siendo igual, pero seguía sin avergonzarme, a pesar de recibir cantidad de insultos, nunca me he achantado ni me he encerrado. Sin embargo, todo cambio cuando tenía 12 o 13 años, en esa época empiezas a salir más, a hacer nuevas amistades o en verano a ir a la piscina, os soy sincera a lo largo de esos años buscaba cualquier excusa con tal de no tener que ir, no me gustaba a mí misma y tampoco quería que nadie me viese así.
Me atrevo a decir que pasaron 3 años en los que no acudí a ninguna piscina pública, me encerraba en mi casa, y prefería estar así a mostrar mi cuerpo. Toda mi vida he recibido insultos como ya he dicho, pero en esta época fue cuando de verdad empecé a creerme lo que me decían, a sentirme mal, a achantarme y a esconderme.
Quizás, esos fueron los peores años de mi vida, porque os puedo asegurar que si no nos gustamos a nosotros mismos, y no aprendemos a confiar en nuestro cuerpo y en nuestras habilidades jamás llegaremos a aquello conocido como la felicidad plena. Todo esto se vio aumentado al año siguiente cuando pasé por la peor época de mi vida, pero en la que me convertí en la persona que muchos de lo que estáis leyendo esto conocéis.
A día de hoy todo ha cambiado, hace apenas un par de años decidí dar un giro a mi mentalidad, y a mí misma, comencé a quererme, no es un camino fácil, pero se acaba consiguiendo, acabas dándote cuenta de que tu felicidad está por encima de cualquier complejo existente. Llegué a la conclusión de que las redes sociales eran mías y que en ellas, iba a subir lo que me apeteciese, cuando me apeteciese, mi cuerpo era mío y yo decidía sobre él.
Sin duda, cabe destacar, que en todo esto mis amigos fueron un gran apoyo, pero seguramente no me abrí todo lo que debería, así soy yo, adoro estar para todo el mundo pero para mí prefiero estar sola. Pero poco a poco y gracias a confiar en mí, he aprendido a confiar en mis amigos, los que de verdad me quieren y buscan lo mejor para mí, esos sí que son lo mejor de mi vida, ellos ya saben quiénes son.
Comentarios
Publicar un comentario